Vallecas, un barrio por descubrir

Por | 22 septiembre, 2017 | 0 comentarios

A tan sólo diez minutos del centro en la línea 1, la parada de Puente de Vallecas nos sitúa en un universo distinto, auténtico, castizo, multicultural, en ebullición. Esa zona, fuera por pocos metros del delimitador cinturón de la M30, es una de las que más demanda inmobiliaria está teniendo, con un pulso en el que se mezcla el ritmo de la gran ciudad con la atmósfera calma de pueblo chico.

Hay quien llama a la avenida de la Albufera la «Gran Vía vallecana». Salvando las distancias estéticas, no le faltan comercios y actividad, aunque no esperen sucursales de primeras marcas ni de fast fashion. Sí, en cambio, comercios chinos donde comprar trapitos a muy buen precio. Y restaurantes de todo tipo donde comer por pocos euros, como en el Cien Montaditos de la parada Nueva Numancia o en el Tondero, un típico restaurante peruano que ofrece menús del día por 8,5 euros y que parece un trocito de la misma Lima. Es uno de los muchos peruanos que encontrarás en la zona, como Callao, un agradable local a escasos metros de la avenida de la Albufera, donde comer a buen precio con toques fusión.

En temporada futbolera como estamos, el estado del Rayo Vallecano es un buen lugar para ver partidos, sólo que ahora en la segunda categoría. Con un acceso muy sencillo en metro (Portazgo), el templo del ‘rayito’ te espera para vivir el mundo vallecano en toda tu intensidad. Puestos de pipas, bufandas, palomitas y, a la salida, los bares de alrededor de bote en bote.

Para los más curiosos y amantes de las artes plásticas, el Cerro del Tío Pío es un buen lugar para solazarse y, de paso, contemplar unas peculiares vistas. Las que vio el pintor realista Antonio López para pintar, precisamente, su ‘Madrid visto desde el Cerro del tío Pío’, pintado entre 1962 y 1963.

La visión de Antonio López

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