La Capilla del Obispo, una joya desconocida

Por | 23 octubre, 2012 | 0 comentarios

Madrid es una ciudad tan descomunal, tan inmensa, tan inabarcable para los viajeros y turistas, incluso para los propios madrileños, que en muchas ocasiones oculta a la vista verdaderas joyas arquitectónicas.

Hoy nos vamos a centrar en uno de estos tesoros ocultos, una construcción que pasa desapercibida si no se conoce exactamente su localización y su historia.

Después de más de 40 años cerrado al público en un largo, minucioso y delicadísimo proceso de restauración, de nuevo está abierta al público desde hace dos años la Capilla del Obispo, un lugar espléndido que sorprende por su  brillantez a todos los visitantes que se dejan caer por allí.

Se encuentra en la Plaza de la Paja y su nombre real no es Capilla del Obispo sino concretamente Capilla de Nuestra Señora y San Juan de Letrán.

Francisco de Vargas, consejero de los Reyes Católicos, la ordenó levantar en el año 1535 con el objetivo de albergar los restos del santo San Isidro.

Sin embargo, el osario del santo fue llevado en primer término a la vecina parroquia de San Andrés tras enormes pleitos, disputas y problemas. Pero tampoco esa sería su tumba perpétua, ya que San Isidro fue trasladado a la Colegiata de San Isidro, donde actualmente le rinden culto los madrileños, un lugar mucho más noble y lujoso.

En la Capilla del Obispo hay una puerta renacentista totalmente labrada que despierta la admiración. Pero lo que sin duda más atrae la vista, lo que verdaderamente cautiva es el impresionante retablo plateresco que preside el templo.

Fue realizado por Francisco Giralte, uno de los discípulos aventajados de Berruguete, y está labrado en madera de ciprés.

Se trata de uno de los mejores retablos que se conservan en España y es la gran muestra del renacimiento madrileño.

Categorías: Guías Madrid

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